miércoles, 30 de marzo de 2011

El baile


Recuerdo un día, en el que había perdido un poco los papeles, por haber abusado del vino tinto; ya a altas horas de la noche dirigí mis pasos a la taberna del feo parra, no para comerme un piquito de papada a la plancha, sino para seguir cargándome de tinto. Cúal no sería mi sorpresa cuando me encuentro subido en una camilla y bailando, como un poseso a Cándido "fasela", unas sevillanas con mucho arte. Aquello fue un espectáculo único e irrepetible; con la mosca que tenía en lo alto, ni se cayó de la camilla, ni está se rompió; pero la juerga duro hasta altísimas horas.
Moraleja: si bebes no hagas el ridi, no el ruidi, se entiende. Un beso de tito Atilano.

1 comentario:

  1. Habría que verte a ti bailando sevillanas.....el vino que tiene el vinoooooo

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